Frozen Chords

Frozen Chords
Hay muchos caminos pero este es el mio.
"Si la mente humana fuera tan simple como para que pudiéramos entenderla, seríamos tan simples que nos resultaría imposible".

lunes, 19 de marzo de 2012

Había caído en el pecado de sus ojos recién pintados, que yacían húmedos bajo mis atisbos de perfección, oscilando entre un añil pálido, y una tormenta de verano.
Dejando tras sus brillantes labios, una elipsis de incertidumbre y sueños, que descendían hasta sus clavículas desgastadas, que levemente enmarcaban, una pálida y delicada piel, de un color extraño, fruto de arena cálida y luna llena.
Rastro de un colorido cuadro combinado entre un jersey de rayas, y un abrigo de un lúgubre negro fundido.
Y habría descendido hasta el infierno por su risa, aquella aterciopelada voz azul, que dejaba en el ambiente un eco ensordecedor y ciego, fruto de mi posterior mudez hacia el mundo, una mezcla entre el choque de las olas y el tintineo de las estrellas en la noche. El canto, del mismísimo fuego.
Qué habría de hacer sino más que alimentarme de su odio, y embriagarme con su belleza, que cual canto de sirena, pretendía ahogarme bajo la seguridad de mi balsa.
Si hubiera habido alguna tentativa de acierto, habría mordido su manzana envenenada, y saboreado indiscutiblemente el jugo de su zumo dulce, siendo irrefutablemente expulsada del paraíso.
Pero me odiaba, y el paso que hacía falta hasta el amor, describía kilómetros entre su horizonte y el mio, porque en el fondo, dejando a un lado su inicial embrujo, ni siquiera, se acordaba de mi nombre.


domingo, 11 de marzo de 2012

Hace tiempo que no lloraba en tus brazos, que no soñaba con que acariciaras mi pelo, quizás fue tu mirada perdida, o tus lágrimas, las que me llevaron a necesitar más consolarte, que pedir cariño.

martes, 6 de marzo de 2012

Y así, me di cuenta, de que mientras todos esperaban ansiosos su tren, yo, miraba las vías.

Siempre estuve fuera de todo, fuera del jardín cuando crecieron las rosas y lejos de las nubes cuando el viento las mecía.
Escondida bajo una mesa mientras caía el polvo, y con los ojos cerrados mientras me mirabas, y así el tiempo voló, como un pájaro perdido en el horizonte, mientras miraba a través de un cristal, jurando que solo observaba, fingiendo, que jugaba despistada.



domingo, 4 de marzo de 2012

Fuego

Era una muñeca rusa que bailaba sola en mitad de la sala, una figurita de cera que se deshacía lentamente con el calor de las llamas, y avanzaba extrañamente, dando interminables vueltas en torno a un centro imaginario. Se agachó lentamente, cogió una rosa de su oscuro jardín, y la secó con la mirada, absorbiendo cada esencia de belleza, mientras disfrutaba del inconfundible olor de la hierba recién cortada.
Muchos la observaban tras los límites de su horizonte, pero ella, se empeñaba en danzar cautelosamente entorno a su pequeño y olvidado escenario, donde crecían las flores más bellas, y se posaban las mariposas más duces.
Recreándose siempre en dicha sutileza, de ojos almendrados y boca sonrosada, la pequeña muñeca rusa, tornaba el tiempo atrás, en humo del pasado, y se dejaba ver a escondidas, con hombres que peinaban sus cabellos día tras día, a la vez que continuaba enseñando su piel, tras un velo blanco y un curioso sombrero. Siempre sonriente, siempre ausente, caminaba en pronunciados pasos, que dejaban tras de sí un halo de admiradores, que buscaban pagar, con buenos modos y billetes, la vida de nuestra delicada figurita de cera. Pero ella fue fuerte, indestructible, hasta que conoció a una llama que la deshizo demasiado rápido, y para cuando se quiso dar cuenta de que estaba peligrosamente cerca del fuego, ya era demasiado tarde para volver atrás. Y vió como velozmente, sus cabellos y su rostro se hicieron una mancha uniforme, donde permaneció monótona el resto de su vida. Sin dar más vueltas alegres, y sin canciones afables a las flores, que sin su voz, jamás volvieron a nacer en aquel jardín impresionista. Unida eternamente al fuego que la consumía una y otra vez, donde cada vez quedaba menos que deshacer, sin darle nunca tiempo a escapar, triste y abrumada, nuestra pequeña muñeca rusa, murió feliz.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Era solo una imagen, pero parecía mirarme, mientras arrancaba trazos de mi vida, con sus ojos inquietos. Una bonita foto, que parecía gritarme que no tenía que observarla, porque eso no era de mi incumbencia. El dibujo de un alguien aparentemente frío que nunca sonreía. Un ser, perfectamente infeliz.

viernes, 17 de febrero de 2012

Susurros mudos


Hace frío. Me giro. Sonrío y vuelvo a mirar por la ventana. Sigues ahí. Supongo que me esperas. Me escondo. Susurro tu nombre y apago la luz. Das vueltas. Sabes que estoy aquí. No respiro. Deseo que sea un sueño, pero no despierto. Tirito. Abro un cajón en la oscuridad y saco tu espejo. Lo humedezco con el vaho de mi boca. Escucho un ruido. Paro. No me muevo. Pienso. Deseo. Lloro. Vienes a por mi. Lo se. Te huelo. Te escucho. Siento como me invade tu presencia. Es de noche. No hay estrellas. Escucho el crujir de la puerta. Es  mi fin. La abres. El pomo está frió. Te estremeces silencioso. Me buscas con la mirada, y enciendes la luz. Me llamas. No contesto. Me ves. Tengo miedo. Tienes un cuchillo. Quieres acabar con migo. Hace frío, tengo sueño. Me duermo. Para siempre... Te amaba... Lo sabias. Era tarde. Baja la sangre. Empañas tus ojos. Me miras. ¿Me querías? Te preguntas silencioso. También duermes. A mi lado. Me besas. Estoy helada. Intentas calentarme. No lo consigues. Mueres. Se baja el telón y los aplausos mudos ahogan tu llanto. Creen que era un teatro. Pobres ilusos...

miércoles, 8 de febrero de 2012


Te quiero

Te quiero con cada fragmento de mi piel, de tus besos, de tus labios sobre mi cuello o tus lágrimas de mariposa consumida.
Te quiero cada atardecer, cada noche, y en cada lamento, cuando juego a ser tu con los ojos llorosos, envueltos en una cúpula de agua.
No me creen, yo lo llamo perfección, ellos estupidez, y aún así, sigo intentando convencerme de que todo es posible, aunque solo me visites mientras duermo, y únicamente pueda sentir tu frágil y pálida piel entre las hojas húmedas e invierno, tras un sueño de verano.
Soy tuya, para siempre, quizás por eso diga adieu cada vez que puedo, queda tan tuyo, aunque lo odiaras, tan anclado en el pasado, que el presente de hoy se refleja en el mañana como algo que no me pertenece.
Buenas noches pequeño...
                                         dulces pesadillas...